Y tú y yo tenemos nuestra propia guerra de galaxias, cual trataba incesantemente de ganar, hasta hoy por la mañana que me sentí exhausta -por no decir “ajena” a este amor que me empeñaba en conservar a toda costa, a todo formol, a toda sangre-; en serio que una no se da cuenta cuando no está luchando por la otra persona, hasta que cae en cuenta que lucha por salvarse a sí misma; y ese, jamás querido amante de mi consorte, ese es el escenario más triste del mundo. Por B.F
No hay comentarios:
Publicar un comentario